Dura manita

Posted on

BETI ONAK   5   –  ILUMBERRI   0

BETI ONAK:  Monreal, Ugalde, Sabalza, Gastón, Manero (Raúl), Ibarrola (Ilzarbe), Tellería, Zabalegui (Zufia), Arsuaga (Eransus), Eslava y Pérez

ILUMBERRI:  Martinez, Burguete, Ollo, Moreno, Aguerri (Itúrbide), De Carlos, Guindano (Uriz), Rípodas (Eghosa), Gogorcena, Ariz (Iriarte) y Burguete

GOLES:  1-0, M. 56 Arsuaga.  2-0, m. 56 Ugalde.  3-0, m. 70 Tellería.  4-0, m. 85 Zufia.  5-0, m. 87 Ibarrola

ÁRBITRO: Rodriguez Taboada, con Caparrós y Tay-tay.  Amonestó a los locales Ugalde, Monreal y Zufía y  a los visitantes Moreno, Aguerri y De Carlos.  Expulsó en el 87 a Ollo por acumulación.

Mal partido el del Ilumberri en Villava ante un Beti Onak que supo sacar rendimiento a 30 minutos de partido.

Qué se puede decir cuando te llevas cinco roscos en la mochila.

Partidos en los que no sale nada y al contrario le entra todo.

Pasar página, aprender y pensar en el próximo encuentro ante el Beti Casedano.

¡¡  AUPA ILUMBERRI ¡!!!

Anuncios

Sufrido triunfo en el inicio de la temporada

Imagen Posted on

C.D. ILUMBERRI 2 – A.D. SAN JUAN 1

El primer partido de esta nueva temporada 2017-18 en Primera Autonómica se ha jugado en el Lardín y el contrincante ha sido el San Juan B.

Tarde apacible para jugar a fútbol y terreno de juego en buenas condiciones. Ha arbitrado el partido el Sr. Beunza desarrollando una buena labor, discreta, sin grandes problemas.

El Ilumberri ha alineado a Willy; Ibai, Asier, Iñaki, Félix; David, César, Iker, Flako; Txuki y Koldo. En la segunda parte se han incorporado Alvaro por Koldo y Daniel por David, que se ha retirado lesionado.

Partido discreto el que nos han brindado los dos equipos en este arranque de temporada. Se ha notado que aún les queda algo que mejorar para rendir como se espera de ellos. El Ilumberri se ha presentado con bastantes bajas y ello, en una plantilla tan corta, se hace notar; el San Juan con una plantilla bastante joven.

En la primera mitad el partido ha resultado igualado y entretenido, no por el juego desplegado –que ha sido bastante impreciso-, sino por las oportunidades de gol que han gozado ambos equipos, muchas más el Ilumberri. Las ocasiones han llegado más por desajustes y errores de las defensas propios del inicio de temporada –aspectos que deben seguir mejorando- que por méritos de los atacantes, que han fallado mucho en los remates. En este primer tiempo el Ilumberri ha merecido un mejor resultado.

Los goles han resultado bonitos. El 1-0 se ha fraguado en el minuto 10 en un saque de esquina lanzado por David, el balón le ha caído a Flako y éste, con mucha vista, ha metido un pase interior al centro del área que lo ha cazado Asier fusilando al portero. Monumental error de los centrales del San Juan.

La igualada se ha producido en el minuto 20. Lasanta se ha internado por la derecha, se ha zafado de su defensor con un muy buen detalle técnico y ha lanzado un potente tiro raso y cruzado que se ha introducido en la red.

En el segundo tiempo ha bajado el rendimiento de los dos equipos, el juego ha seguido igualado y la lucha constante. Ambos conjuntos han disfrutado de varias ocasiones para marcar pero de nuevo las han fallado.

El Ilumberri, que no ha perdido la fe en ningún momento, ha seguido insistiendo y en el último minuto ha provocado una falta al borde del área visitante. Txuki se ha encargado de lanzarla magistralmente por encima de la barrera y la ha colado por la escuadra. Un gran gol en un momento crítico que ha supuesto el delirio de los jugadores y de los aficionados locales.

Importante y merecida victoria que debe generar tranquilidad y confianza en el trabajo que se está desarrollando de cara a los próximos partidos.

¡¡ Aúpa Ilumberri!!

J.L.A.

¡Oh, Capitán! ¡Mi Capitán!

Imagen Posted on

(Para Alfonso)

Por: Carlos Zozaya

Cuando el árbitro dio el pitido final estalló el júbilo entre los jugadores y aficionados. Lo habían conseguido.

Sólo él, en medio de la desatada alegría, permaneció de pie junto al banquillo, haciendo gala de la más pura flema inglesa, mientras pasaba por su mente, como en una pantalla, el trailer de todo lo vivido en el último año.

Todo comenzó cuando su hermano le propuso entrenar al equipo. Porque fue él, quien le enredó en aquella aventura: “Son buenos chicos le dijo, igual que cuando jugábamos nosotros. Les haría ilusión que les entrenaras. Lo han hablado entre ellos, y mañana te lo van a proponer los capitanes”.

¡Quién mejor que él para ese puesto!,  todo un ídolo local: capitán en su juventud del mejor equipo de la historia de la ciudad de cuyo instituto su hermano era profesor de Literatura, su gran pasión, como el fútbol era la suya, con una dilatada carrera primero como jugador, y después como entrenador en varios equipos. Y aunque llevaba dos años retirado de los banquillos, de hecho, había vuelto a la ciudad por la enfermedad de su hermano, no podía negarse,  ni defraudar a unos chicos para los que era todo un referente. Así que se comprometió con los capitanes para aquella temporada.

Sin duda, era un reto, pero a su vez un deseo que nunca antes pudo cumplir: entrenar al equipo de su ciudad.

Después de una pretemporada de mutuo conocimiento, el balón comenzó a rodar oficialmente aquel mes de agosto. Los chavales se esforzaban y se mostraban ansiosos por demostrar su valía en cada partido. Pero todos los esfuerzos individuales no cuajaban en el juego de equipo. Empezaron bien fuera de casa, sin embargo, como locales no funcionaban. Cinco derrotas seguidas en su feudo condenaron al equipo a la zona baja de la tabla.

No poder ofrecer en su campo un triunfo a su afición se convirtió en una obsesión. Cuando por fin en el sexto partido consiguieron el empate, lo celebraron como una pequeña victoria.

Quiso la casualidad que ese día su hermano estuviera allí. Había vuelto de un largo tratamiento en un hospital extranjero. Desde entonces, no dejó de acudir a un sólo encuentro y con él en la grada, el equipo no volvió a perder en casa. Sin proponérselo, se había convertido en su talismán. Y, cuando entre bromas se lo recordaban, él contestaba sonriendo: “Me siento como si fuera la gorra de Amadeo Carrizo”.

Carrizo, el famoso portero del River Plate jugaba siempre con una gorra mágica, con ella nunca le metieron un gol. Hasta que en un clásico Boca-River, Rojas, un jugador de Boca, se la robó, y en aquel partido encajó dos goles y River perdió el encuentro. ¡Qué ironía!. Era su hermano el que le hacía reír con sus comentarios relacionados con su grave enfermedad: “Me parece que para este partido voy a necesitar más ayuda que la de Duncan Edwars”.

Duncan Edwars había sido uno de los jóvenes jugadores del Manchester United fallecidos en aquel fatídico accidente aéreo de Munich de 1958. A sus 21 años, ya había sido 18 veces internacional inglés, y era la estrella de los llamados Busby Babes. El famoso Bobby Charlton, uno de los supervivientes de aquel accidente, ha comentado más de una vez:”Si tuviera que jugarme la vida en un partido y llevarme a alguien conmigo, elegiría a Duncan Edwars”.

En marzo, cuando mejor andaba el equipo, y por fin los chicos entendieron que en el campo “ningún jugador es mejor que todos juntos” (Alfredo di Stefano), su hermano no pudo acabar la temporada. Se cumplieron los peores pronósticos, y todas las risas se volvieron llanto.

Después, el resto de la temporada se le hizo eterna. Pero cuando los ojos de sus jugadores se posaban en él en el comienzo de cada partido,  las palabras del viejo entrenador le dieron el aliento que le faltaba: “No olvides nunca que el fútbol es lo más importante entre las cosas menos importantes; pero tampoco que tú eres el capitán del equipo”.

De pronto, un murmullo le sacó de su ensimismamiento, los jugadores le llamaban desde el centro del campo. Por el altavoz se oyó su nombre y resonaron los aplausos,  saludó deportivamente a su colega del otro equipo, y se dirigió hacia ellos. A  cada paso que daba volvió a recordar aquellos versos que su hermano le dedicó en la celebración de aquel año en el que ganaron el campeonato.

 

¡Oh, Capitán!, ¡Mi Capitán!

El navío ha salvado todos los escollos, hemos ganado el premio codiciado

ya llegamos a puerto. Levántate y escucha las campanas.

Levántate,  para ti flamea la bandera, para ti suena el clarín.

Para ti, los ramilletes y guirnaldas engalanadas, para ti la multitud se agolpa en la playa.

A ti te llama la masa móvil del pueblo, a ti vuelven sus rostros anhelantes!

 

Abrazó a  los jugadores y se volvió para saludar a los aficionados. Entonces,  se le hizo un nudo en la garganta al ver en aquella esquina la imagen de su hermano sonriéndole, y sintió el impulso irrefrenable de correr hacia él para abrazarle. Igual que cuando remataba a gol los balones que él le ponía en su cabeza desde aquel mismo rincón del campo, cuando los dos jugaban juntos.